¿Estás considerando dejar a tu bebé con una niñera por primera vez y no estás seguro si es el momento indicado? En este artículo te guiamos paso a paso durante el primer año de vida de tu bebé, con recomendaciones de expertos, señales importantes en cada etapa y consejos prácticos para introducir a una niñera de forma gradual, amorosa y respetuosa. Porque en Colombia, como en cualquier lugar, cuidar el bienestar de tu hijo también es darte un respiro con confianza.
Llega un momento para muchas mamás y papás primerizos en el que necesitan volver al trabajo o simplemente quieren disfrutar de una noche fuera de casa. Contar con una niñera puede ser una excelente opción, pero surge la duda: ¿a qué edad está realmente preparado un bebé para quedarse al cuidado de otra persona?
No existe una edad “correcta” que funcione para todas las familias. Sin embargo, hay ciertas etapas del desarrollo durante el primer año del bebé que pueden ayudarte a tomar esta decisión con más tranquilidad.
Entonces, ¿cuál es el mejor momento para empezar? Según pediatras y psicólogos, el periodo entre los 4 y 6 meses se considera ideal para introducir la figura de la niñera por primera vez.
En este artículo te contamos por qué, y te damos consejos prácticos para ayudarte a identificar cuándo tu bebé (¡y tú también!) podrían estar listos para dar ese primer pasito hacia la independencia.
¿Importa la edad? Lo que dicen pediatras y psicólogos
De acuerdo con expertos en desarrollo infantil, no hay una edad exacta que determine cuándo es adecuado dejar a tu bebé con una niñera. Depende de varios factores: el temperamento del bebé, la experiencia de la persona que lo va a cuidar y, algo igual de importante, cómo te sientes tú como mamá o papá al respecto.
Aun así, entender las etapas típicas del desarrollo en los primeros meses de vida puede darte pistas valiosas para tomar una decisión informada, ajustada a las necesidades y ritmo de tu familia.
0–3 meses: Separaciones breves, con mucho cuidado
Durante los primeros meses de vida, los bebés dependen completamente de su figura principal de cuidado. Es cuando empieza a formarse el vínculo afectivo, se establece la lactancia (si aplica) y se comienzan a regular los ciclos de sueño y alimentación.
➡️ Antes de los 3 meses, es posible dejar a tu bebé con una niñera, pero sólo por periodos muy cortos y con muchísima precaución. Incluso las ausencias breves deben hacerse de manera gradual, con sensibilidad y mucho cariño.
Elige a alguien con experiencia comprobada en el cuidado de recién nacidos y mantén siempre una comunicación cercana y constante.
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4–6 meses: Un buen momento para empezar con separaciones suaves
En esta etapa, muchos bebés comienzan a tener rutinas más predecibles. Duermen por más tiempo, comen con más regularidad y, en general, son más adaptables que durante la fase de recién nacido.
Por eso, este momento suele ser ideal para empezar a crear una relación entre tu bebé y una niñera: alguien en quien pueda aprender a confiar gracias a interacciones tranquilas, constantes y amorosas.
➡️ This period is considered an excellent opportunity to introduce a daytime nanny. Brief separations, in a familiar environment and with a smooth and gradual transition, can help your baby feel secure, even when you’re not in the room.
8–9 months: A sensitive stage for separations
Around 8 or 9 months old, many babies go through a developmental phase known as separation anxiety. It’s a completely normal and healthy stage of their growth: your baby begins to understand that you still exist even when they can’t see you, but this awareness can cause insecurity or distress.
➡️ At this stage, leaving your baby with someone new can be more difficult than it was a few months ago. Even if they already know the nanny, they may cry, protest, or become upset when it’s time to say goodbye.
Por eso es tan importante que las separaciones sigan siendo suaves y graduales. Comienza con períodos cortos. Crea rutinas de despedida predecibles —como usar siempre la misma frase o darle un objeto especial— y asegúrate de que tu regreso sea tranquilo y lleno de cariño.
10–12 meses: Más conciencia, más necesidad de estabilidad
Entre los 10 y los 12 meses, los bebés reconocen claramente los rostros familiares y notan con más claridad cuando alguien se va. Aunque pueden mostrarse más sensibles a las separaciones, también tienen mayor capacidad de adaptación, especialmente cuando hay estabilidad y rutinas claras.
Esta etapa es ideal para construir pequeñas rutinas con la niñera. Por ejemplo: que llegue siempre a la misma hora, tener un ritual sencillo de despedida o repetir una actividad familiar que le guste a tu bebé.
Estos pequeños hábitos le dan seguridad y le ayudan a anticipar lo que viene.
Cada niño y cada niña es diferente, pero comprender estas etapas del desarrollo puede darte mayor confianza y tranquilidad al tomar decisiones.
Al final, no se trata sólo de cuándo dejar a tu bebé con una niñera, sino de cómo hacerlo: con paciencia, empatía y mucho amor.
Consejos para dejar a tu bebé con una niñera
Si estás pensando en dejar a tu bebé con una niñera —ya sea por primera vez o simplemente para darte un pequeño respiro— recuerda que la edad no es el único factor a considerar.
Lo que realmente importa es qué tan preparada está la niñera, cómo reacciona tu bebé ante nuevas situaciones y qué tan segura o seguro te sientes tú al dar este paso.
Aquí te compartimos algunos puntos clave para tener en cuenta antes de avanzar:

1. Elige a la niñera adecuada
No todas las niñeras tienen formación o experiencia en el cuidado de recién nacidos —y está bien. Lo importante es encontrar a alguien que entienda realmente las necesidades de un bebé.
Busca una niñera que:
✔️ Tenga experiencia comprobada cuidando bebés
✔️ Conozca las prácticas de sueño seguro
✔️ Sepa manejar rutinas como la alimentación, el cambio de pañales y la hora del baño
✔️ Tenga paciencia y sepa calmar al bebé cuando llora
✔️ Se comunique contigo de forma clara, empática y constante
Una niñera con experiencia en recién nacidos puede cobrar una tarifa un poco más alta de lo habitual.
Si quieres tener una idea más clara sobre los precios promedio en Colombia, también puedes leer nuestro artículo sobre cuánto cuesta una niñera.
“Lucas tenía tres meses y yo ya me sentía completamente agotada. Sabía que necesitaba un tiempo para mí. Encontré una niñera con excelentes referencias y experiencia con recién nacidos. Al principio, solo lo dejaba con ella mientras me daba una ducha rápida. Poco a poco fuimos aumentando el tiempo, hasta que un día, por fin, logré ir al gimnasio. Todo salió muy bien, y empecé a recuperar un poquito de espacio para mí.” — Laura, mamá y usuaria de Sitly
2. Empieza poco a poco: basta con irte a la habitación de al lado
Una de las partes más importantes —y muchas veces subestimada— de este proceso es introducir a la niñera de manera gradual. Así como pasa con la adaptación al jardín o al maternal, empezar con una niñera también requiere un periodo de ajuste suave.
El primer día, lo ideal es que la niñera pase tiempo con tu bebé mientras tú estás presente. Luego puedes comenzar a salir de la habitación por ratos cortos, mientras ellos se quedan juntos.
Cuando notes que tu bebé se siente cómodo, puedes intentar salir un momento de casa —aunque sea solo por 15 o 20 minutos.
También es clave recordar que las rutinas de sueño y alimentación son momentos especialmente delicados para los bebés. Lo mejor es que la niñera se haga cargo de estas tareas sólo cuando ya haya un vínculo de confianza. Son momentos en los que los bebés necesitan consuelo extra, y tener a alguien conocido y cercano marca toda la diferencia.
3. Lo que tú sientes también importa — y tu bebé lo percibe
Tu bebé no es el único que está viviendo un cambio importante: tú también. Muchas mamás (y papás) sienten ansiedad o culpa la primera vez que dejan a su bebé con otra persona. Es totalmente normal. Y lo más importante: no estás sola ni solo sintiéndote así.
➡️ Incluso los bebés más pequeños perciben el ambiente emocional que los rodea. Si la separación ocurre en un entorno tranquilo y positivo, es mucho más probable que se sientan seguros y en calma.
Por eso es tan importante que escuches tu intuición y te des permiso para ir a tu propio ritmo.
4. Si tu bebé ya está pasando por otros cambios, espera un poco antes de sumar uno más
El momento en el que decides introducir a una niñera también es clave. Demasiados cambios al mismo tiempo pueden ser abrumadores para un bebé. Por eso, lo mejor suele ser avanzar paso a paso, con calma y respeto por su ritmo.
Si tu bebé ya está en medio de otra transición —como empezar a comer sólidos, mudarse de casa o adaptarse al jardín infantil— lo más recomendable es esperar un poco antes de incorporar a una nueva persona en su rutina, como una niñera.Tómate tu tiempo y busca a alguien con experiencia cuidando a recién nacidos. Una persona en la que confíes plenamente y que te haga sentir tranquilidad desde el primer momento. Así, las primeras experiencias de tu bebé con una niñera serán algo positivo y natural tanto para él como para ti.
Tabla de contenidos
FAQ
Sí, puede ser seguro siempre que la persona tenga experiencia en el cuidado de recién nacidos.
A esta edad, los bebés necesitan alimentarse con frecuencia, estar bajo constante supervisión y recibir una atención tranquila, amorosa y muy sensible.
Con bebés muy pequeños, lo más común es empezar con sesiones cortas de una o dos horas.
A medida que el bebé crece y se siente más familiarizado con la niñera, se puede ir ampliando el tiempo de forma gradual.
Una niñera que cuide a un recién nacido debería contar con:
Experiencia comprobada con bebés
Conocimiento de las prácticas de sueño seguro
Seguridad y práctica en alimentación, cambio de pañales y técnicas para calmar al bebé
Una comunicación clara y constante con las familias
Los padres pueden ayudar a su bebé a adaptarse comenzando con separaciones breves, manteniendo las rutinas habituales y compartiendo instrucciones detalladas sobre los cuidados.
Muchas familias en Colombia también optan por hacer una sesión de prueba, para generar confianza en la niñera y sentirse más tranquilos al dar este paso.
No. Las separaciones cortas y ocasionales no afectan negativamente el vínculo afectivo entre padres e hijos.
El apego se construye con el tiempo, a través de cuidados constantes, amorosos y presentes. Las separaciones graduales con una niñera de confianza pueden ser parte de una rutina saludable y positiva.
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